– Relatos –
UNA VIDA EJEMPLAR
Empezaremos por decir que Antonia quedó huérfana de madre a los ocho años. Sin embargo esa desgracia fue suavizada por una familia que permaneció a su lado y que cuidó de ella con especial esmero al ser la más pequeña de la casa. Con todo, ese velo de tristeza cubriría gran parte de su juventud aunque no conseguiría convertirla en una persona triste y amargada.
La naturaleza desplegó toda su generosidad sobre ella dotándola de un hermoso rostro en el que resaltaban aquellos grandes ojos de un verde luminoso engalanados con unas largas y negras pestañas que atrapaban a quienes la mirasen. Sin embargo, esa abundancia de bellas cualidades no se detuvo ahí. No se conformó la vida con proporcionarle un carácter templado y paciente, sino que la abasteció de todas las buenas actitudes que puedan existir en un ser humano. Destacan entre ellas su fuerza de voluntad y su disciplina para llevar a buen término lo que se propusiera en un momento determinado. Antonia dispuso de esas virtudes con toda humildad, sin creerse mejor que nadie ni alardear de ello. Todo lo contrario, se aplicó en hacer buen uso de esos atributos con toda modestia y sencillez.
Su vida ha estado caracterizada por el amor a su familia sin descuidar su trabajo. Un trabajo, al que sin importar su diversa índole, ella tenía la capacidad necesaria para acoplarse perfectamente. Se convirtió en la compañera perfecta de un marido que era un gran emprendedor. Empezaría muy joven con sus labores en el campo, trabajando a la par que él. Después, con igual dedicación y desenvoltura, desempeñaría el oficio de pastelera en el obrador que posteriormente se agenciaron. Años más tarde sería la encargada de la buena cocina del bar restaurante que regentarían ambos. Sin olvidar cuando se convertía en ayudante de albañilería, colaborando así en los trabajos necesarios para la construcción de los apartamentos que llegaron a construir en ese complejo hotelero.
Hemos especificado solo algunas de las ocupaciones que ha ejercitado, pero quedan otras más, como las de madre, ama de casa, esposa y cuidadora. Sería muy largo de contar todas las tareas que dependían del celo de ANTONIA. Podemos compararla a esa hormiga que sin ruido y sin aspavientos laboraba sin cesar, sin quejarse. Su amor al trabajo bien hecho, era su guía. Aseveramos que todo lo hizo bien. Su cuerpo pequeño encerraba una fuerza que asombraba a todo aquel que la viese faenar. Y sin embargo, la sonrisa dulce en su bello rostro no desaparecía fácilmente por muy agotada que estuviese. Y disponía de una capacidad extraordinaria para saber tratar a las personas que estaban a su servicio, ofreciéndoles en todo momento su respeto y su cariño.
En el acontecer a lo largo de los años no faltaron los problemas y algunos de gran envergadura, pero ella conseguía desligarse de la desesperación y en su lugar mostrar entereza y resignación.
Su receptividad para escuchar a quien la buscase, la convertiría en numerosas ocasiones en ese lugar de acogida que se necesita para alivio de pesares, en el cual se hallaba paz y tranquilidad.
Y en los momentos más difíciles, cuando ha tenido que escoger entre la opción más acertada, ha intentado que la razón y la lucidez prevalezcan, dejando de lado sus preferencias, porque su cualidad excepcional, que sobresale sobre las demás, es el derroche de generosidad que la ha acompañado siempre y que ni los muchos años ya cumplidos han sido capaces de arrebatarle.
Antonia es la persona que deja rastro en la vida de quien haya tenido la fortuna de relacionarse con ella. La mujer que admiras por todo lo bueno que posee y por esa inteligencia natural que ha sabido utilizar para gobernar su vida Y nadie que la haya conocido o la conozca la podrá olvidar fácilmente.
Aiiii Antonia cuanto la querremos siempre! Gran mujer que desde luego deja huella en quien la conoce! Guapa y cariñosa y con su sonrisa te ilumina! Grande
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