– Relatos –

 

                     EL BAILE DE LAS LETRAS

Todo comienza con una idea que susurra. A continuación, una es capaz de brotar, y tras su lucha por salir, emerge desde la solida maraña en la que se arremolinan los pensamientos. Ese estallido puede acontecer en cualquier parte; podría suceder en la cola del supermercado, caminando, en la cama en el horario de descanso o en una comida con amigos. No existe ningún lugar especial para que surja esa chispa. Después, si las conexiones neuronales han funcionados correctamente, éstas conseguirán unir unas ideas con otras ideas hasta que ese aglomerado inicial forme un cuerpo.

          El problema ahora es alumbrar ese cuerpo. Pese a estar preparado para su salida, las ideas no acaban de dar paso a las letras, que son las que en última instancia asumen la responsabilidad de plasmar gráficamente esas nociones, conceptos o reflexiones.

         Las letras, cuando al fin encuentran una puerta abierta, en su precipitación  chocan unas con otras, tropiezan, se equivocan. Les ocasiona un inestimable  esfuerzo escoger las adecuadas para la ocasión, han estado demasiado tiempo retenidas, esperando. Es absolutamente necesario darles un tiempo. Evitar ponerlas nerviosas. Sería contraproducente, porque podría producirse  el efecto contrario. Es decir, asustarlas con el folio en blanco.

         Una ayuda sería el silencio y la música. No son incompatibles. Aislase del ruido y escoger después una música cadenciosa, armoniosa, impulsará a las letras a salir de su escondite, engalanadas con su mejor traje, enganchándose unas con otras, formando una danza que encuentra en ese folio de papel el espacio central de la pista de baile. La nueva página, cederá su espacio en blanco en favor de las recién nacidas grafías que, unidas crearán una obra. Tras tomar carrerilla, las letras se lanzan sin esperar ninguna guía, se sienten libres y son ellas las que dirigen el trabajo, siendo complicado en algunas ocasiones, someterlas y dominarlas.

         Cuando el baile de las letras termina, el cerebro se permite un descanso. Los dos primeros pasos se han cumplido pero ahora convendrá revisar todos los movimientos realizados. Esta labor es quizás la menos gratificante, la más fatigosa e incluso latosa. Ocurre que, con frecuencia las palabras se enredan unas con otras produciendo incomprensiones, enigmas  o negligencias. Otras no acaban de encajar, se han colado en forma equivocada durante su precipitada salida y se hace imprescindible buscar unas compañeras diferentes que expresen con exactitud el concepto de la idea. Por el contrario, unas terceras se muestran repetitivas, entonces resulta necesario rebuscar o explorar el árbol genealógico familiar y encontrar el parentesco adecuado.

         Y la tarea habrá llegado a su fin.  El trabajo estará acabado. El producto de esa labor podrá gustar o no. Eso dependerá  del lector o lectora.

         Si el resultado le place a la persona dueña de esa idea, el impacto negativo  será menor aunque no carecerá  de importancia.

                                                          

1 comentario

  1. Avatar de Andrea Andrea dice:

    👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼💻⌨️📠

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