– Relatos –
CARTA A UNA MADRE
Este escrito va dirigido a Ti, MADRE, que desde que cogiste aquel bebé en tus brazos hipotecaste tu vida con gusto. Tu corazón estalló en un alborozo que se expandió por todo tu cuerpo. Allí afloró un amor tan desmedido que consiguió aturdirte. Lograste con cierto temor llevarlo hasta tu corazón, te hubiera gustado apretarlo con fuerza, aunque no lo hiciste porque tu primer afán consistía sobre todo en protegerlo. Advertiste además una singular sensación posesiva sabiéndote la titular absoluta de este ser que nadie podría ya arrebatarte. Te pasarás horas mirándolo u contemplándola. Durante una buena temporada el tiempo dejará de existir para ti. Tu celo en su cuidado y tu protección girarán alrededor de este pequeñín o pequeñina. Y una parte de ti se quedará para siempre en ellos y los sustentará durante todo el tiempo que se prolongue tu vida.
Tu concepción de hija cambiará a partir de ese momento. Aumentará tu comprensión y tu agradecimiento por haber recibido el don de la vida, valorarás sus desvelos y serás más desprendida con TU MADRE.
Los años transcurrirán más apresurados de lo que desearías, llegarán épocas muy duras no exentas de incomprensión, confusión y desasosiego, pero ese amor sin requisitos te impedirá tirar la toalla.
No importará la edad que tenga tu hijo o hija, seguirá robándote el sueño cuando le surjan problemas de cualquier índole. Su bienestar físico y psíquico pasará a ser una aflicción permanente.
Poco te afectará que se hagan mayores, tú los mirarás con esos (tus) ojos que se han convertido en un freno al paso del tiempo, y reconocerás al bebé, al niño, a la niña, al adolescente, al joven, a la chica.
Los lustros se deslizarán llevando esa carga a tus espaldas pese a que no te percatarás de ello. Tu felicidad, por mucho que lo intentes, no será completa si ellos no transitan por una senda en armonía
Según los psicólogos y psiquiatras es bueno y necesario cortar ese cordón umbilical, liberarse para ser autónomo y poder emprender un nuevo proceso.
Para los hijos o hijas ésta es una misión mucho más asequible. En cambio, para ti, es un camino más arduo, aunque siempre lo disimularas por no parecer egoísta y porque durante todo ese largo trayecto te has vuelto sabia con la experiencia que te han transmitido los años, y aceptaras que las leyes naturales no se pueden cambiar, y que además se espera de ti sobre todo generosidad.
No quiero terminar esta misiva sin hacer referencia a los hombres que, cada día más numerosos, incrementan la lista de los que poseen corazón de MADRE.
Í
Que bonitas y profundas líneas, incluso los que no tenemos hijos podemos apreciar esos sentimientos a través de tus palabras 😍😍
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Totalmente identificada!!!!
Precioso relato!!!!
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👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼🥹🥹🥹🥹
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Que verdad, hasta que no te toca, es imposible conocer y sentir esa sensación. 😘
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