– Entrevistas –
Entrevista publicada en la Revista «Lumbre».
DE JOVEN MILITAR A BARBERO
Nació en el año 1988, el día de los Reyes Magos. Se crio en un barrio marginal de Granada. Jugó en esas calles donde el peligro de las drogas y el pillaje acechaban a las pandillas de amigos, y, sin embargo, él salió bastante ileso e incólume de ese entorno alejado por completo de todo lo que era ingenuidad. El futbol se convirtió en su pasatiempo favorito, por lo que las patatas al balón llenaron sus horas callejeras. De carácter tranquilo y templado no solo huía de las peleas, sino que los conflictos parecían no rozarle.
En aquel ámbito se forjó esta personalidad sin duda especial, inteligente, con el valor necesario para desactivar una mina en un país extraño, o el talante cordial para fundar una empresa de servicios y en ambas tareas sentirse realizado. Dos formas de ganarse la vida completamente diferente entre sí, polivalencia que no resulta extraña cuando conoces y conversas con este joven.
1º ¿QUIÉN TE PROPORCIONÓ EL EMPUJÓN O QUIZÁS EL ACICATE PARA ALISTARTE? ¿ERAS MUY JOVEN, ¿NO?
Tenía 20 años. Desde mozalbete no me había faltado el trabajo, unas veces como fontanero, previa realización de un curso de formación, otras de pintor que aprendí con solo algunas instrucciones. Muy manitas asimilaba rápido y se me daba bien cualquier trabajo que se presentase, incluso me dediqué una temporada a desempeñar la tarea de montador de muebles. Pero apareció la crisis del 2009 y el trabajo desapareció. La situación era sumamente extrema, sin ocupación y sin dinero; no había manera de engancharse en algo. Entonces acompañado de algunos amigos participé al principio en algunos pequeños hurtos. Cuando mi hermano se percató de que los robos podrían aumentar y convertirse en algo más grave me aconsejó que me alistara en el ejercito que, en aquel momento estaba necesitado de soldados. Acepté el consejo de mi hermano mayor y no tuve problemas para ingresar.
El destino fue Burgos y el ejército me comunicó que iba para el cuerpo de zapadores.
2º ¿QUÉ CUALIDADES TENÍAS PARA QUE TE ELIGIESEN Y PODER ENTRAR EN LA COMPAÑÍA DE ZAPADORES?
Principalmente era importante que en la realización de todas las tareas se mostrase afán en hacerlas bien. Luego exhibir una actitud de sacrificio. Y por supuesto lo más relevante era tener control sobre uno mismo para también saber y poder controlar la situación.
Me otorgaron una mención al mérito por el esfuerzo y la dedicación.
3 ¿CUÉNTAME ALGO DE TU VIDA? ¿EN EL CAMPAMENTO MILITAR QUÉ ECHABAS DE MENOS?
El día a día era muy duro. Un cansancio extremo tras las marchas. Además, los ejercicios diarios en zapadores eran de los más agotadores, y tras ellos comer e irse a dormir temprano, no había espacio para nada más. Lo mejor fueron las buenas amistades sobre todo con mi compañero de habitación con el que compartí mi estancia en Burgos y en Vitoria llegándose a establecer una gran compenetración entre nosotros.
Adaptarse no fue fácil, porque había estado acostumbrado a vivir en la calle sin horario, completamente libre, eso es lo que echaba de menos, el cambio fue brutal: ahora tenía una vida completamente controlada, estricta donde todo se realizaba a través de mandato y donde no faltaban los gritos y los insultos.
4º ¿ENTRE LOS RECUERDOS QUE TE QUEDARON DESPUÉS DE AFGANISTÁN CUALES FUERON LOS MÁS DUROS, ES DECIR LOS QUE SON DIFÍCILES DE OLVIDAR?
La preparatoria fue especialmente férrea imponiéndonos unos límites de sueño y comida, que rallaban lo extremo. Tampoco se podía fumar y por otra parte la climatología era terriblemente fría. Sin embargo, gracias a esos entrenamientos de instrucción llevados al límite, la misión fue bastante soportable. De los ciento cincuenta de infantería solo había siete zapadores que estábamos considerados como un cuerpo especial por la valentía y el trabajo tan delicado que ejercíamos.
De todas las sensaciones que quedaron grabadas en mi recuerdo, el miedo no forma parte de ellas. No obstante, sí quedó impreso el calor del verano insoportable pese a que salíamos muy temprano para evitarlo en lo posible, y luego el frío, que era tan espantosamente gélido que cuando lavábamos la ropa y la tendíamos, se congelaba y se quebraba.
El recuerdo más triste fue el fallecimiento de un Sargento primero, que murió en un altercado con los TALIBANES a los dos o tres meses de la misión, cuando lo estaba protegiendo a él. Me propusieron la medalla al mérito, pero al cambiar de destino, aquello se olvidó.
5º UNA VEZ DE VUELTA A ESPAÑA ¿DONDE TE DESTINARON?
Vitoria. Estuve siete años. Pese a que cogí el destino con ganas, un acontecimiento cambiaría mi vida. Desde principio me adapté muy bien hasta que, en una ocasión, me agredieron en una calle unos radicales sin mediar palabra porque me habían identificado como militar. El resultado fue una lesión importante en la mano, me partieron los tendones, el radio y escafoides. A partir de ese momento se acabó para siempre la posibilidad de volver a zapadores.
Me trasladaron a la armería y allí empezó a cambiar mi vida. Me había convertido en un juguete roto y dejé de ser el chico valiente que admiraban. Había dejado de ser importante y ahora se trataba de no molestar.
6º ¿CÓMO TE SENTISTE AL DEJAR ATRÁS UNA PROFESIÓN CUYA LABOR ES TAN INTENSA? ¿Y POR OTRA PARTE COMO SE PUEDE UNO ADAPTAR CUANDO SE DEJA DE PERTENECER A UN GRUPO TAN COHESIONADO COMO ES EL MILITAR?
Tristeza y decepción, porque no quería salirme del ejército, sólo un cambio de destino. Acabé muy quemado. En los siete años que estuve allí, no pude hacer vida fuera del cuartel. Y con todo mi expediente era impecable, nunca tuve un arresto.
Al final sientes que eres solo un número. Mi expediente no contó, no lo tuvieron en cuenta. La realidad es que los altos mandos no miran nada, ni el trabajo duro que has desempeñado ni tu actuación durante años, no te lo ponen fácil, no te dan ninguna opción. Lo único importante son una serie de requisitos burocráticos absurdos que debes reunir y que no tienen nada que ver con tu expediente ni con el trabajo desempeñado.
Lo único que si echo de menos son los compañeros porque se forjaron unos lazos que quedarán ahí para siempre.
7º ¿CUAL FUE EL MOTIVO O LAS CAUSAS QUE INFLUYERON PARA DEJAR EL EJERCITO?
Que no me daban el destino que solicitaba, Granada. No aguantaba más en Vitoria. Estuve en comisión de servicio en mi ciudad porque mi madre cayó enferma. Fue entonces cuando conocí una chica peluquera y esteticien. Después, una vez convertida en mi novia, su influencia me animaría a plantearme la profesión de barbero
8º ¿ENTONCES PODEMOS AFIRMAR QUE LA BARBERÍA ES TAMBIÉN OTRA VOCACIÓN QUE TENÍAS QUIZÁS ESCONDIDA?
Siempre me había gustado. Además, tenía facilidad en el manejo de las tijeras por lo que en el cuartel les cortaba el pelo a muchos amigos.
Cuando estaba terminando el curso de barbero me dieron de baja en el ejército. A pesar de estar contento con el nuevo camino emprendido, fue un día difícil para mí. Sin embargo, reconozco que tengo facilidad para adaptarme. Todo me está yendo bien y estoy ilusionado en adentrarme en ese mundo del corte, de la moda, del estilismo. Ciertamente he disfrutado con lo que iba aprendiendo.
Y todo ha resultado tan positivo para mí, que ahora en compañía de mi novia vamos a abrir una peluquería -barbería en la plaza de la concordia (Alminares)
En estos momentos ya no cambiaría mi vida por nada, me siento muy realizado con este trabajo. Me gusta, se me da bien, me siento feliz y en paz.

La mejor de las entrevistas! 🥰Gran historia 💪🏼
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Gran entrevista por lo difícil de trasladar con palabras la vida tan intensa y dura de una persona tan joven que con esfuerzo y trabajo ha sabido encontrar su camino.
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